Nace de un suelo pedregoso calcáreo, con capas definidas de arena y piedra que imprimen un perfil austero y mineral. Elaborado 100% con Malbec, se vinifica con levaduras indígenas y una maceración extendida que prioriza textura y profundidad.
La crianza en roble francés acompaña sin dominar, dando lugar a un vino de estructura firme, taninos precisos y una marcada identidad de origen, donde la mineralidad es protagonista.
