¿Por qué orgánico es sinónimo de superior?

El vino orgánico es mejor para tu cuerpo, mente y para el ambiente… y también tiene mejor sabor

Recorrer la góndola de vinos de tu mercado local puede implicar encontrar muchas etiquetas y designaciones. Y aunque seguramente puedas entender las diferencias entre varietales y añadas, ¿qué conclusiones puedes sacar ante la dicotomía entre orgánico y no orgánico?

Si todavía no has tenido la oportunidad de disfrutar de una copa de vino orgánico, puedes estar preguntándote qué es lo que esto significa. Algunas de las preguntas más comunes que se hacen los amantes del vino ante la duda de si comprar un vino orgánico son: ¿es más saludable? ¿Tiene un sabor distinto? ¿Hay otras personas a las cuales les gusta?

La designación de “orgánico” para un vino incluye no sólo el origen de las uvas, sino también al proceso de producción en la bodega. En un viñedo que produce uvas orgánicas, estas son cultivadas sin fertilizantes químicos artificiales, pesticidas, fungicidas, herbicidas ni organismos genéticamente modificados. Además, a lo largo del proceso de producción no se utilizan preservantes como los sulfitos ni otros aditivos, tales como agentes saborizantes y colorantes artificiales. La producción de vino orgánico es simple y honesta: todo se trata de preservar la calidad de las uvas.

Los beneficios para la salud del vino orgánico

Una razón importante para optar por un vino orgánico es que provee beneficios para la salud. Dado que el proceso de producción no involucra ninguna sustancia química artificial, tal como pesticidas potencialmente peligrosos, estos compuestos dañinos no terminan luego en tu copa.

Los vinos orgánicos también poseen una mayor concentración de antocianinas y de antioxidantes. Estos últimos ayudan a mantener al sistema inmune fortalecido e incluyen a los polifenoles y el resveratrol, con sus conocidos beneficios para el corazón. Además, y a diferencia de los vinos no orgánicos, contienen menos azúcar y ningún tipo de aditivo de guarda, tales como agentes saborizantes y colorantes caramelo que, cuando se combinan con altos niveles de azúcares, pueden causar dolores de cabeza.

Es mejor para el ambiente

Cultivar uvas orgánicas no sólo evita el uso de sustancias químicas, sino que también reduce el consumo de agua. De esta manera, la ausencia de sistemas de irrigación dañinos impide que los pesticidas lleguen al suelo y a las reservas de agua. Esto resulta beneficioso para las personas, los animales y las plantas en las regiones en las cuales se producen vinos orgánicos.

Sabor superior

Una pregunta que muchos consumidores se hacen es: ¿Qué sabor tiene el vino orgánico? En relación a esto, un trabajo de investigación publicado en 2016 en el Journal of Wine Economics analizó los puntajes de un estudio en el cual 74.000 personas degustaron a ciegas vinos orgánicos y no orgánicos a lo largo de nueve años. Los resultados mostraron que los vinos orgánicos obtuvieron los mejores puntajes en la categoría de sabor en general y fueron los más apreciados en las reseñas.

Otra encuesta llevada a cabo por la misma publicación mostró también que los vinos orgánicos obtuvieron 4,1 puntos por encima de los vinos no orgánicos en la categoría de sabor. Una de las razones por las cuales se obtienen estas mejoras en el sabor se encuentra probablemente asociada a que las uvas se cultivan sin fertilizantes químicos, lo que les permite expresar mejor las características del terruño y sus aromas.

Sustentabilidad y ética

El uso excesivo de sustancias químicas daña el ambiente y las comunidades. Cuando apoyas a un productor orgánico, estás apoyando una operación sustentable y ética. Apoyar producciones orgánicas es parecido a votar, pero eligiendo el destino de tu dinero. Cuando compras una botella de vino orgánico, estás promoviendo prácticas más saludables y amigables con el planeta y, en muchas ocasiones, estás apoyando a un emprendimiento familiar en lugar de a una bodega industrial que prioriza la producción en masa por sobre la producción cuidadosa y dedicada.

La alta demanda de vino orgánico

Hace no mucho tiempo atrás, encontrar productos orgánicos era no menos que una lucha para los consumidores con mentalidad ecológica. Debido a esto, este estilo de vida obligaba a encontrar mercados, restaurants y tiendas especializadas. Hoy en día, en cambio, lo orgánico es mainstream y es más fácil que nunca encontrar productos orgánicos en tiendas y en menús. Como resultado, no solamente es más fácil elegir consumir productos orgánicos, sino que es también más barato, producto del incremento en la demanda. Solamente en los Estados Unidos, las ventas de productos orgánicos alcanzaron los 52,2 mil millones de dólares en 2018, un incremento sustancial en comparación con años anteriores. Además, se espera que este crecimiento continúe, demostrando que los productos orgánicos, incluyendo el vino, no son tan sólo una moda, sino que son una opción valiosa para los consumidores.

Mayor calidad

Desde un mejor sabor hasta beneficios para la salud, la imagen de los vinos orgánicos es una imagen de alta calidad. No existe actualmente un sustituto para lo orgánico, independientemente de si uno define a la calidad en términos de lo nutricional, de la producción, de la parte ética o de la popularidad.

Si estás entusiasmado por probar una botella de vino orgánico por primera vez, ten en mente a Domaine Bousquet. Nuestra bodega orgánica, localizada en la región vitivinícola de Mendoza, en Argentina, combina cuatro generaciones de experiencia y las prácticas más amables de manipulación de uvas para dar lugar a vinos premiados. Domaine Bousquet es una de las bodegas más importantes de Argentina y cuenta con certificación orgánica, de mercado justo, sustentable y vegana.

Lee más sobre la historia detrás del viñedo y comienza tu camino hacia probar la diferencia orgánica.

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